Posteado por: chama | julio 21, 2008

Bangkok – El Gran Palacio y el Buda Reclinado

Por más que Khao San Road sea excesivamente turístico y no refleje lo que es Tailandia en realidad, igual está bueno. Es entretenido y sorpresivamente descubrí que es el lugar MÁS BARATO para comprar artesanías y regalos. Uno suele llegar a Bangkok, ve que toda la zona está hecha para el turista y piensa, seguro en otro lado consigo todo más barato. Pero a medida que se recorre Tailandia, se ven las mismas cosas y más caras, hasta que vuelve a Bangkok para tomarse el vuelo y volver a su país, y ahí se encuentra todo mucho más barato. Un precio considerado barato para una remera es entre 120 y 170 Baht, para un Buda de tamaño grande, 350 Baht, y para un masaje, 150 – 200 Baht sin aceite, y 300 Baht con. Para la comida Thai, entre 40 y 70 Baht se considera barato un plato típico (sin pescado o maríscos), y entre 70 y 120 Baht para un plato occidental. Pero no olvidar que nunca son lo suficientemente abundantes y es común quedarse con hambre.

Ya siendo el primer día descansados en Bangkok decididos a recorrerlo durante todo el día, apenas damos un par de pasos fuera de Khao San, nos intercepta una chica thai muy linda y joven, sin ser puta. Nos dice que justo ese día no se que se conmemoraba y que por eso los tuk tuks (motitos de 3 ruedas que funcionan como taxi pero más caros) eran gratis por ese día. Que solo había que aguantarse que el chofer nos lleve a una tienda donde venden trajes, dejar que nos intenten vender algunos y irnos, y despues pasar por la oficina de turismo de Tailandia (Tourism Authority of Thailand ó TAT). Así la tienda le pagaba una comisión al chofer. Sonaba todo muy extraño, porque es sabido que en Tailandia los tuk tuks que cobran barato suelen llevarte a todos lados menos a donde se les pide. Te llevan a tiendas de todo tipo para intentar que compres algo. Pero ésto parecía distinto. Le dijimos a la mujer que queríamos ir a ver el Gran Palacio (el magnífico templo donde vive el Rey), y nos dijo que por la conmemoración que nos había dicho antes, el templo estaba cerrado. Le creímos, aunque más tarde me iba a acordar que leyendo en internet había encontrado que es la excusa que usan todos los thais que intentan con esa excusa llevar a los clientes a las tiendas que mencionaba antes. Antes de subirnos a un Tuk Tuk, aparece otro misterioso personaje. Otro thai anglo-parlante que supuestamente era policía pero ese día no estaba trabajando. Si un thai habla inglés es porque es uno de los thais turísticos que tienen un interés comercial en el fondo. Este gracioso personaje nos ratifica lo que nos había dicho la chica, y nos aclara que sólo los tuk-tuks con banderita de Tailandia en el techo eran los tuk-tuks gratis. Nos despedimos del muchacho, nos hacemos los desconfiados y le decimos que preferíamos caminar y se va gritandonos: “Son unos tontos!!”. Así que nos alejamos un par de cuadras, buscamos un tuk-tuk con banderita y nos subimos diciéndole que queríamos ver los templos y budas más famosos.

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El “Standing Buddha” y su templo aledaño

Primero nos llevó a un templo del Buda dorado (Wat Traimit), que sinceramente no es nada del otro mundo, considerando la cantidad de templos budistas que hay en todo el país. Después nos lleva a ver el templo del Standing Buddha (Wat Intharawihan), dónde se encuentra fuera del templo otro Buda dorado, pero de más de 30 metros de altura. Impactante. Tuvimos que pasar indefectiblemente por la tienda de trajes, aunque obviamente no compramos ninguno (igualmente eran baratos y de buena calidad), y después pasamos por las oficinas de TAT. En las oficinas nos atendió una diosa Thai, explicándonos porque es que nos llevaron a esa oficina. Según nos contó, lo hacen para evitar que los turistas viajen en empresas de transporte ilegales. Igual no pude entender porque intenta una oficina del estado vender tours y pasajes. Los tours eran carísimos, y de los pasajes no teníamos idea. Necesitabamos irnos a Phuket al otro día por la noche, y nos pareció un precio razonable (630 Baht), lo compramos, nos vamos del lugar y le decimos al chofer que nos deje cerca de nuestro guesthouse.

Hasta el día de hoy (más de un año de este viaje), no entiendo si esta movida de los tuk-tuks gratis fue algo ocasional, o lo hacen siempre para llevarte a los negocios, ya que lo que nos había dicho aquella chica sobre que el Gran Templo estaba cerrado, finalmente era mentira, ya que al otro día nos dijeron lo mismo, pero de todas maneras fuimos y comprobamos lo contrario. El tuk-tuk no nos cobro 1 sólo baht, no nos pidió propina ni intentó poner un límite de tiempo, el transporte realmente nos sirvió y evitar que nos vendan trajes no fue tan terrible. El pasaje lo compramos legalmente aunque el mismo pasaje se vendía más barato en las oficinas de turismo no oficiales, y con la desventaja también de tener que ir a esta oficina para tomar el bus. Ofrecen pasar a buscar a los pasajeros por la puerta de su alojamiento, pero no sabíamos la dirección exacta ni el nombre del guesthouse en ese momento.

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Show de sombras en Bangkok

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Tuk-Tukeros durmiendo la siesta

Al otro día teníamos pensado visitar el Gran Palacio, por más que nos digan que justo ese día estaba cerrado, pero antes fuimos a caminar por los alrededores de Khao San y nos topamos con un par de templos muy buenos y que no cobran entrada y también por un mercado de comidas donde vendían de todo, incluso grillos, cucarachas y animales vivos como sapos o lagartijas. Estos “templos muy buenos que no cobran entrada” son los que pertenecen al Wat Ratchanatda, que se encuentran a pocas cuadras del Monumento a la Democracia.

Curiosamente cuando nos dirigiamos al Gran Palacio, nos dijeron que estaba cerrado, pero hicimos caso omiso y comprobamos lo contrario. No se puede entrar con pantalones cortos ni con la clásica vestimenta de turista yanki (ojotas, shorts y gorro de sol). Yo estaba vestido casi como turista yanki (sin la gorra), pero afortunadamente te prestan un pantalón largo previo depósito de unos 300 baht. Los pantalones están muy buenos y es por eso que insistiendo un poco conseguimos comprar uno nuevo por los 300 baht.

La entrada cuesta 250 baht y da acceso a templos y museos dentro del predio. Los principales son el Wat Phra Kaew, donde se encuentra el Buda de Esmeralda (realizado hace cientos de años), y el Chakri Mahaprasad Hall y sus jardines. Con el mismo ticket viene inlcuida la entrada a un museo que contiene miles de objetos pertenecientes a la historia del Siam.

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Wat Ratchanatda

Muy cerca del Gran Palacio se encuentra el Wat Pho, el templo del Buda Reclinado, en el que también se cobra entrada pero no controlan. El Buda Reclinado es un asombroso buda dorado de 46 metros de largo que se encuentra dentro de un templo apenas más grande que el buda, lo que dado el tamaño del mismo, hace imposible verlo completo.

Mucho tiempo no nos quedaba ya que teníamos que tomarnos el bus hacia Phuket en pocas horas, pero antes de volver a nuestro guesthouse caminamos por los alrededores del Gran Palacio. Hay una feria improvisada donde venden chucherías pero chucherías interesantes. Muy cerca se encuentra el Parque Real Sararom (Sararom Royal Park), muy interesante y con mucha actividad. En el poco tiempo que estuvimos vimos varios grupos de Thais practicando un deporte muy extraño que consiste en pasar una especie de pelota hecha de red haciendo jueguito, sin que toque el piso. Más tarde en ese mismo lugar se reunió un centenar de personas para realizar aeróbics al ritmo del hit “La última noche” versión aeróbica, entre otros temas.

Bangkok es inmensa y hay mucho más para contar, pero dado a que estuvimos en Bangkok una semana, pero no 7 días seguidos, y para seguir con la cronología, voy a continuar el relato sobre Bangkok en otros posts más adelante.

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Fotos varias del Gran Palacio

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Posteado por: chama | junio 11, 2008

Introducción a Bangkok

Al márgen de los incovenientes que tuvimos en el aeropuerto, el vuelo de Cairo a Bangkok fue muy bueno. Qatar Airways tiene aviones muy modernos, con televisores en todas las butacas y varias películas on-demand sin costo extra (incluso películas argentinas). En la escala que hicimos en Doha (capital de Qatar), pudimos observar los petrodólares en acción. Un aeropuerto de lujo, una ciudad desértica y casas millonarias rodean el aeropuerto. Salas de espera con jacuzzi, masajes, habitación privada, como si de un hotel 5 estrellas se tratase. Ya en Tailanda, luego de 8 horas de viaje, lo primero que hago es dirigirme a la ventanilla de Qatar Airways para quejarme por el mal trato y sus políticas de sobreventa, pero la ventanilla estaba vacía. Sorprendentemente había oficinas gigantes de la aerolínea. Nos hacen dejar una carta por escrito con nuestras quejas y compensaciones pretendidas, y nos vamos.

La modernidad del aeropuerto de Bangkok

Nosotros aterrizamos en el nuevo aeropuerto de Bangkok, el Suvarnabhumi Airport. Nos sorprendió lo moderno que es, la cantidad de turistas que llegan constantemente (se forman largas colas a toda hora para el control de migraciones). Por ser argentinos nos dieron visa por 3 meses sin costo alguno, pero suelen cobrarse éstas mismas visas para visitantes de otros países. También nos sorprendió la cantidad de mujeres (ya nos habíamos acostumbrado a no verlas en Egipto), y lo alto que es el nivel del agua en los inodoros. Pude extraer dinero del cajero automático sin problemas (siempre lo hice de un banco con cartel violeta, daba buen cambio). El cambio es el mismo en el aeropuerto que en la ciudad. En ese momento era 35 Baht = 1 dólar. El aeropuerto es muy grande y confuso para salir por la puerta correcta. Mientras hacía tiempo para que abran las oficinas de Qatar Airways hice un pequeño recorrido por el aeropuerto para comparar precios y ver un poco lo que los tailandeses consumen. Hay un restaurante excelente y barato al lado del aeropuerto, que dice mucho acerca de lo que comen y con lo que se van a encontrar durante el recorrido del país. Lo principal es el arroz, que lo suelen servir con verduras y algún tipo de carne: pollo, carne, cerdo, pato, etc. La lata de Coca-Cola estaba en un buen precio, 17 Baht, 50 centavos de dólar.

Para llegar a la ciudad, que está a 1 hora de viaje desde el aeropuerto, se puede hacer en taxi, bus o tren y bus. El asunto es que cuando uno llega, esta perdido, no entiende ni el idioma ni el lenguaje, no sabe a donde quiere ir, entonces suele viajar como más fácil se lo hagan. Eso fue lo que hicimos. Hay una compañía de buses llamada Airport Express, que tiene buses con aire acondicionado que van a 5 destinos de Bangkok, por 120 Baht. Nosotros tomamos creo que el AE-2, que iba a Khao San Road, la famosa calle que aparece en la pelicula La Playa (The Beach), con Leonardo Di Caprio. Sabíamos que esa zona iba a ser extremadamente turística pero también que iba a ser barata y un buen punto para introducirse en un viaje de 35 días por Tailandia. Pero lo que casi ningun turista sabe y no se suele informar, siendo útil más que nada para mochileros, backpackers o como se los quiera denominar, y que más tarde en otros vuelos que hicimos desde y hacia Bangkok -que ya contaré más adelante- pudimos averiguar es que hay una manera de viajar por una cuarta parte del Airport Express. Solo hay que tomar el free shuttle que sale desde el aeropuerto, y bajar en la terminal local de buses. De ahí preguntar en ventanilla cual va a Khao San Road y los deja en el mismo lugar que el Airport Express, y además tiene aire acondicionado. Lo que notamos durante el viaje es como aman a su rey. Fotos por todos lados del rey, al que respetan mucho, y se enojan cuando uno les pregunta sobre que pasaría si el rey muere. En todo el viaje no conocí una sola persona que no quiera al rey.

Khao San Road y el tumulto

Bajamos en Khao San y automáticamente notamos como el turismo está destruyendo Tailandia. Khao San Road es una peatonal de unas 5 o 6 cuadras. En los costados hay locales de todo tipo, incluyendo los famosos Thai Massages y locales de comida rápida multinacionales (léase Burger King, Subway, Mc Donalds, 7 Eleven a montones, y largos etcéteras). En la peatonal hay puestos en su mayoría de remeras con frases estúpidas que suelen consumir los norteamericanos. También hay puestos donde transfieren música a los iPods y MP3, puestos de comida Thai al paso, y muchos cibercafés, aunque los más baratos se encuentran algunas cuadras más alejados de la peatonal.

Nos vamos directo a buscar lugar para dormir. Por ser los primeros días y estar bastante cansados buscamos alguno bueno y con aire acondicionado (hace un calor terrible). Decidimos alejarnos un poco de la peatonal, no mucho, solo 1 par de cuadras desde que termina, y encontramos uno muy bueno con camas muy cómodas, bien limpio, con aire acondicionado y barato, 12 dólares la habitación para 2 personas. El guesthouse se llama At Home, pueden ver dónde queda y algunos reviews en http://www.travelfish.org/accommodation_profile/thailand/bangkok_and_surrounds/bangkok/khao_san_road/all/3328.  Personalmente lo recomiendo, ya que está muy bien ubicado y no se compara con los de la zona.

Además de Khao San Road, a 2 cuadras para el lado del Subway, existe otra peatonal llamada Ram Buttri, también muy interesante y únicamente turística. Ya haciéndose de noche se pueden empezar a ver a una inmensa cantidad de putas paseándose de la mano de sus dueños temporarios, asunto del que voy a hablar más adelante en un post dedicado sólo a eso. En esta zona de Bangkok se tiene la sensación de estar en la playa. Está atestado de turistas en traje de baño, bares al aire libre, muchísimo calor y vida nocturna todos los días, aunque la noche termina a las 2 am.

La comida es relativamente barata pero no llena. Se necesitan 2 platos para llenarse. Los restaurantes en Bangkok sirven más que nada arroz frito con verduras y pollo o carne (el famoso fried rice with chicken), o pad thai (fideitos chinos con verduras y pollo o carne). Uno de éstos platos cuesta aproximadamente 50 Baht y unos 15-20 Baht extra la bebida. Los restaurantes turísticos cuestan un poco más caro y sirven platos occidentales como pizzas, pasta y sandwiches, además de los tradicionales, siendo éstos mucho más caros que en los que mencioné anteriormente.

Ronald McDonalds oriental

Sí o sí les recomiendo (ya que a veces es muy difícil conseguir alojamiento sin reservas), es ir a un lugar israelí que está ubicado sobre la calle principal (Chakraphong), donde comienza Khao San Road, que si no me equivoco se llama The Israeli Connection. Este lugar no es un guesthouse, no se pueden alojar ahí, pero si está abierto las 24 hs, te ayudan a buscar alojamiento, la comida es muy abundante y extremadamente barata, te dejan guardar los bolsos gratis por tiempo ilimitado (obviamente mientras se busca alojamiento), y internet también es gratis. Como es de suponer, está habitado más que nada por israelíes, que después pudimos comprobar que es uno de los destinos principales para los israelíes que terminan el ejercito y se lanzan a viajar por el mundo durante años, y también descubrimos que a lo largo de toda Tailandia está lleno de alojamientos “buena onda” israelíes.

Viniendo ya de Egipto, el país de los rompepelotas, los thais en ese aspecto (el de romper las pelotas), eran nenes de mamá. Insisten un par de veces y si les decís que no, se van cabizbajos. Tampoco son buenos regateadores. A decir verdad, son desastrosos regateando. Tampoco insisten si les decís que el precio de lo que venden es caro.

Bangkok es impresionante, y no me alcanza un solo post para poder describirla, así que continuaré en varios posts más, ya que durante nuestra estadía en Tailandia, estuve 3 o 4 veces en Bangkok.

Posteado por: chama | junio 3, 2008

Qatar Airways y sus políticas del siglo XIX

No estábamos para nada tristes al ser nuestro último día en Egipto, todo lo contrario, esperamos con ansias la fecha, para poder disfrutar 40 días más en el sudeste asiático, además de estar podridos de ser tratados como idiotas. Para ir al aeropuerto nos tomamos el metro hasta la última estación (New El-Marg) e intentamos conseguir algún taxi que nos lleve al aeropuerto. Conseguimos uno que nos llevaba por poco dinero (no me acuerdo cuanto ahora mismo). El muchacho no hablaba inglés, buen punto para nosotros, pero no falto mucho tiempo para que otro molesto intercepte el vehículo y convenza al conductor de que nos tiene que cobrar mucho más, por ser turistas obvio. Finalmente en el aeropuerto, contentos nos dirigimos al mostrador para irnos a Tailandia, ya no aguantábamos un día más en el país de las momias.
Mientras mi compañero va a cambiar más plata para poder pagar la tasa de salida, me acerco a la ventanilla de Qatar Airways y hago el check in. Entrego mi pasaporte, el pasaje y sitúo mi mochila en la balanza. Todo marchaba sobre ruedas…hasta que me dice: “Este pasaje no fue reconfirmado, no vas a volar”. Me devuelve el pasaporte, me devuelve la mochila tirándola al piso, le hace una marca al pasaje y me saca de la fila diciéndome: “Estás en lista de espera”. No lo podíamos creer, habiendo comprado el pasaje con más de 3 meses de anticipación para evitar este tipo de situaciones nos prohibían salir de su estresante país para llegar al país de las playas y el relax. Para el responsable de la aerolínea nos convertimos en personas invisibles. Nos ignoraba por completo, tratándonos mal y diciendo que esperemos pero que lo más probable era que nos devolvían el monto del pasaje. Habíamos pagado USD630 por el pasaje ida y vuelta y si nos cancelaban el vuelo no iba a haber chances de conseguir un pasaje con las fechas planeadas ni cerca del costo que habíamos pagado originalmente.

En el minibus hacia el avión

En esa hora de espera pense todos los destinos posibles si el viaje realmente se cancelaba, pero la mayoría de los destinos cerca de Egipto eran muchísimo más caros que Tailandia, y tenia pasaje de vuelta desde Israel en 40 días. En el transcurso de esa hora 2 personas que estaban en lista de espera pudieron subir al avión, pero seguía sin haber lugar para nosotros. Literalmente 10 minutos antes de que despegue el avión y 2 minutos después de que la empleada de Qatar Airways nos diga que definitivamente no había más lugar en el avión, un hombre con sus 2 hijos cancela su vuelo porque no tenían las visas para entrar a Qatar y milagrosamente somos los siguientes en la lista de espera. Cual escena de “Mi pobre angelito” vamos corriendo por el hall del aeropuerto y subimos justo a tiempo al avión para ir al tan esperado país.

Posteado por: chama | abril 4, 2008

Los últimos días en Egipto

Nos quedaban 2 días más en Cairo y ya estábamos cansados de Egipto y muy ansiosos de ir a Tailandia, así que en estos 2 días nos íbamos a dedicar a caminar casi sin rumbo.

El primer día nos fuimos caminando para el lado del centro y cruzamos el río. En realidad se llega a una isla en donde se encuentra el Cairo Opera House y una torre con antenas de televisión que parecía ser también un mirador. Volviendo a cruzar el río desde esa isla se llega al otro lado del río. Esta lado del Cairo está mucho más abandonado y casi no hay turismo, aunque sorprendentemente hay varios hoteles Sheraton en la zona. Parecía una ciudad abandonada después de una guerra, aunque en realidad me fui al carajo con la exageración.

El Citadel

Caminando llegamos a un parque bastante peculiar. Estés donde estés vienen mozos a ofrecerte bebidas y snacks, primera vez que vemos algo así. A pocas cuadras del parque nos topamos con el Zoológico del Cairo, que costaba sólamente 0,25 LE (4 ctvs de dólar). El zoo se cae a pedazos. Los animales están pidiendo ayuda a los gritos. Se llena de gente, la mayoría haciendo pic-nic en los caminos. Intentamos ver al león pero parece que logró escapar. A la salida del Zoo está la Universidad del Cairo, pero no nos dejaron entrar.

Ese mismo día caminando por Talaat Harb encontramos un shopping con el mejor lugar para comer (comida occidental) de todo Egipto. El lugar se llama “Solo Pizza & Pasta”, pero venden además algunas otras cosas, bien barato y platos bien abundantes. Por ejemplo, un plato de pasta cuesta 50 ctvs. de dólar, o una pizza grande 2,5 dólares. Comimos ahí hasta que nos fuimos de Egipto.

Nuestro último día lo dedicamos a recorrer los shuks. Buscando en Internet encontré la siguiente página que recomendaba ir a la calle Mohammed Alí si uno quería comprar instrumentos músicales egipcios de calidad aunque bastante más caros de lo que yo buscaba. Fuimos primero al gran shuk de Khan el Khalili. Es muy grande pero venden lo mismo que en Luxor y Aswán.

Fuimos a la mezquita más grande de Egipto, La Citadel, acompañados por una persona que decía no hacerlo por propinas, sino porque le gustaba estar con turistas, pero insistió tanto en entrar con el que al final no entramos para que se vaya. Tampoco fuimos al antiguo cementerio donde ahora vive gente en sus tumbas.

Algún edificio gubernamental

Vista desde un puente del Cairo

Tratando de encontrar la calle Mohammed Alí, encontramos más y más shuks donde vendían lámparas, electrodomésticos, celulares, cosas de computación, etc. Finalmente encontramos la calle Mohammed Alí (tardamos más de 2 horas, y nadie sabe donde queda, es como un gran laberinto). Es el paraíso para todo músico. Verdaderos instrumentos egipcios y de calidad realmente fabricados por luthiers. Eran tan baratos que me termine comprando un laud que tuve que cargar durante el mes y medio que me restaba de viaje, y sólo me costo 180LE, a más de la mitad del precio y el triple de la calidad que me ofrecieron en Luxor y Aswán, y venía con funda y un juego extra de cuerdas. Hasta el luthier se ofreció a darme un par de clases gratis.

Lo mejor de Egipto:

  • El quilombo de gente
  • Las pirámides
  • El templo de Karnak
  • Desiertos blanco y negro
  • El restaurant Solo pizza y pasta
  • Los postrecitos Hoo Hoo
  • Los shuks del Cairo

Lo peor:

  • La insistencia de la gente para venderte cosas
  • Tener que regatear absolutamente todo
  • La falta de mujeres
  • Aswán

Aprendiendo a tocar el Laud – Amigos egipcios en la plaza

Fábrica de laúdes  –  Mar de objetos en el shuk

Postrecito Hoo Hoo

Posteado por: chama | abril 1, 2008

Desierto blanco y desierto negro

El tour comenzaba con un almuerzo un poco ratón. Un platito con papas hervidas en una salsa de tomate, pan árabe y un pedazo de queso fresco. En todo Egipto se ve mucha gente transportando pilas y pilas de pan árabe sobre sus cabezas, en bicicletas, carruajes, lo que sea. El asunto es que cuando no las cargan, apoyan todas estas pilas de pan en el piso. En el Cairo se pueden ver panes por todas las calles. Lo malo de ésto es que se llena de tierra y basuritas que después se sienten crocantes cuando se comen. Bahariya no era la excepción.

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Panorámica del desierto negro

El grupo consistía en: La pareja de canadienses, un australiano muy extraño y solitario que sólo se dedicaba a viajar, 2 grupos de coreanos, mi amigo y yo. Nos dividimos en dos 4×4 y nos presentan a nuestro guía, chofer y cocinero: Ahmed. Viajamos los canadienses y nosotros en una camioneta y los demás en la otra.

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En camino
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Parada para rezar

El primer destino era el desierto blanco, donde ibamos a pasar la noche. Para llegar ahi viajamos en la 4×4 alrededor de 1 hora y media, con una parada intermedia en la que aprovecharon nuestros guías para rezarle a Alá. Retomamos y hacemos una última parada para ver el atardecer desde el punto ideal y ya comenzamos a ver a varias camionetas acampando y con el fogón ya hecho. Nosotros éramos los últimos en llegar así que nuestros guías eligen un buen lugar y se ponen a armar una carpa sin techo, usando como sostén uno de los bordes de la camioneta mientras todos los demás nos vamos a deambular por ahí. Mucho no pudimos ver dado que el sol se puso mientras llegábamos. Apenas terminan de armar la carpa, nuestros choferes multiuso se ponen a armar una cocina improvisada y a cocinar durante casi 2 horas un arroz con pollo y verduras que nos sorprendió a todos. Esa noche no hubo mucho más para hacer, sólo buscar un par de zorros orejudos, fumar shisha provista por los guías y pasar la noche más fría del viaje, que traspasó capas y capas de frazadas, camperas, guantes, bufandas, gorros, etc. Por lo menos cada vez que me despertaba por el frio veía un cielo completamente despejado llenísimo de estrellas, fugaces y no fugaces, fugazzetas.

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Atardecer desértico.

Al otro día nos vamos a recorrer un poco el desierto blanco mientras los multiuso desarman las carpas y empacan todo nuevamente (pensar que hacen esto mismo todos los días). El desierto era hace millones de años un mar que se ha secado, y quedaron montones de formaciones rocosas increíblemente blancas de un material parecido a la tiza, muy frágil, formando variadas y divertidas formas, valga la triple redundancia. Arrancamos viaje nuevamente, ésta vez hacia el desierto negro, haciendo paradas en formaciones rocosas famosas de la zona, dándole el gusto a nuestros compañeros los coreanos de sacar miles y miles de fotos absolutamente todas iguales. El desierto negro es tan bueno como el desierto blanco. Es negro por la cantidad de roca volcánica que hay en la zona, y hay muchas montañas chiquitas con forma de volcán (nunca entendí si fueron volcanes realmente o no). Nosotros subimos a una de ellas y la vista es realmente increíble. Un par de paradas más y emprendemos un viaje de 40 minutos al hotel de donde partimos, nos dan nuestros pasajes de vuelta que nos compraron los organizadores por apenas unas libras más de lo que cuesta en ventanilla (aunque no hay ventanilla, los micros salen desde la calle principal), y después de 5 horas llegamos nuevamente al Cairo. Ojo que a la vuelta el micro los deja en El Giza en el medio de la calle y no en la estación Turgoman.

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Pollo a las brasas
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Nuestra carpa
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Pajaroca
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Aérea del desierto blanco
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Más desierto blanco.
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Grafiti en árabe en una de las rocas.
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Piquete beduino.
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Los turistas.
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Otra parada para rezar.
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Desierto Negro

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