Posteado por: chama | marzo 11, 2008

Luxor – parte 2

Escuchar tantas veces por día los rezos que salen de los parlantes de las mezquitas llega a ser muy molesto, pero no cuando se escuchan estos cantos desde adentro del templo de Luxor.

Aunque la actividad de los egipcios comienza a la tarde y termina alrededor de las 2 o 3 de la mañana, la noche en Luxor es muy tranquila. Los shuks están abiertos hasta altas horas de la madrugada, muchísimos hombres van a fumar shisha y tomar té en los bares al aire libre y otros juegan a juegos de mesa. Al turista los que manejan carruajes y los vendedores lo van a acosar en todos lados como de costumbre, excepto cuando están fumando en un bar. Esa es la actividad nocturna que yo recomiendo.

En nuestro segundo día en Luxor, decidimos cruzar al otro lado del río (Valle de los muertos, donde están todas las tumbas) y visitar el Valle de los Reyes entre otros templos. Estábamos advertidos por el dueño de nuestra pensión que intentaba vendernos tours, que el viaje hasta el Valle de los Reyes salia más de 60 dólares. Obviamente sabíamos que era mentira.

 

 

El vaye
Puertas que conducen a las tumbas.
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Foto sacada de prepo dentro de una de las tumbas.

 

 

No hay puentes que cruzen el río. Para cruzarlo hay que tomar un ferry que va y viene constantemente, en un viaje de 2 minutos. El precio es de 1 LE, pero obviamente al ser turistas nos cobran 2. Una vez en el otro lado nos vamos para una estación de taxis, y se nos aproximan 15 taxistas que se peleaban y gritaban entre sí por nosotros para llevarnos a donde sea. Los taxistas que hablan inglés son los que más se aprovechan de los turistas, a esos ni les contesté. Nos querían cobrar de entrada 60 LE para ir al Valle de los Reyes, que ya era 6 veces menos lo que nos querían cobrar en el hotel. Regateando llegamos a pagar solamente 15 LE, menos de 3 dólares. Bajamos en la puerta y sacamos las entradas. La entrada común sirve para ver 3 tumbas a elección, excepto la de Tutankamón que se paga aparte. Para llegar a las tumbas hay que ir por una calle que es en subida y a los 100 metros dobla a la derecha. Al parecer que es mucho esfuerzo subir por esa calle, nos subimos a un trencito que nos cobraba 10 LE para subir y bajar. El viaje dura 30 segundos. Apenas dobla a la derecha está la entrada, pero desde abajo no se puede ver. Ésta es la manera en que el gobierno egipcio le saca plata a los turistas, de otra manera es inentendible porque la entrada no está directamente en la verdadera entrada a las tumbas.

 

 

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Fachada del Templo de Hatshepsut.
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Ex combatiente de la guerra con Afganistán.
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Hermano del amigo de arriba.
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Descampado con la casa de nuestros nuevos amigos de fondo.

 

 

Un par estaban cerradas por trabajos momentáneos sobre las mismas. La primera tumba que elegimos es la de Ramsés II. El camino subterráneo esta rodeado por miles de jeroglíficos, pero al llegar al recinto del sarcófago… el sarcófago no está!!! Se encuentra en el museo del Cairo. Eso mismo sucedió con la 2da tumba que visitamos (y también pasará si visitan la de Tutankamón, encima que para entrar a ésta cobran 50 LE). En la última si pudimos ver la tumba. No te dejan sacar fotos ni siquiera sin flash, pero a la salida te venden la postal. Hartos de ser estafados, aprovechamos para mirar un rato a la única chica joven y linda (turista) que vimos desde que llegamos a Egipto y nos vamos del predio. Peleamos nuevamente el precio del taxi para volver a bajar cerca del río y emprendemos una caminata sin rumbo. A los pocos metros nos encontramos con el Templo de Hatshepsut, que está construido dentro de las rocas. Al ver que se aprovechan con el precio de la entrada decidimos no entrar a ningún templo más y seguir caminando.

Lo único que había en el camino eran fabricantes de alabaster, la artesanía local que tiene miles de años de antiguedad. Al no haber nada nos ponemos a jugar con un nene que intentaba vendernos unas artesanías, y cae un hombre de unos 24 años que lo aleja de nosotros y nos pide perdón. Al decirle que eramos argentinos y hablaba en español, nos invita a la casa a tomar té con la excusa de que el hermano aprendió español y su sueño era hablar en español un rato con algún hispanoparlante. Vacilamos un tiempo pero al no tener nada que hacer, vamos con un poco de miedo a su humilde casa que está adentrada unos 200 metros desde la calle. El hermano no está, pero igual nos ofrece un té que mi amigo se niega a aceptar por miedo a que le meta algún tipo de droga. Aparece otro hermano en escena, y se pone a escuchar con nosotros el relato de nuestro nuevo amigo. Resulta ser que el gobierno de EEUU reclutó egipcios para la guerra contra Afganistán, y entre otros tantos convencieron al nuevo amigo de combatir en la guerra. Nos contó muchas anécdotas sobre la guerra y cosas malvadas que hacían los yankis (gringos), filmamos un video con un mensaje de amor para la hermana de mi amigo y nos vamos. Intentando volver para tomar el ferry, nos perdimos durante 3 horas por los campos que hay al norte de Luxor. Estar 3 horas caminando e interactuando con egipcios que no intentaban vendernos nada fue de las mejores cosas que hicimos en esta ciudad.

Esa misma noche nos iríamos para Aswan, más al sur aún.

 

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Campos con el Templo de Karnak de fondo al otro lado del río.
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Más campo.
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Río Nilo desde el barco que lo cruza.
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Atardecer Luxoriano.
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Fachada del templo de Luxor.

 

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