Posteado por: chama | octubre 12, 2007

Beduinos, Masada y Mar Muerto

Bien temprano nos vamos para el sur de Israel. Primero nos llevan a un museo de Tanques que está al costado de la ruta, no muy interesante si no te interesa lo militar. Después nos llevan para una zona arqueológica, ni idea el nombre. Ya ahí se podía ver como iba cambiando el paisaje, cada vez más seco. Bajamos por unas excavaciones en donde dejan a los turistas un rato para que jueguen a ser arqueólogos. Así ya van varios turistas que descubren cosas importantes, como una nena que hace un tiempo encontró un papiro antigüo. Es bastante común encontrar restos de vasijas, pero no es lo que buscan, así que si uno quiere llevársela puede tranquilamente.

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Museo de los Tanques

De ahí nos fuimos a unas casas subterráneas muy cerca de ahí en donde vivían unas personas que no me acuerdo quienes eran, mientras se escapaban (creo yo) de los romanos. Muy loco como construyeron esas casas excarvando la tierra (se notaba en las paredes como estaba excarvado con las manos).

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Casas subterráneas
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Excavador felíz 

Finalmente nos vamos para el desierto con los beduinos. Llegamos de tarde casi al anochecer a un asentamiento beduino completamente turístico. No vivían los beduinos ahí sino que construyeron todo un escenario beduino para los turistas. Igual estaba muy bueno, en el medio del desierto (sin arena), con palmeritas y camellos y carpas beduinas. Nos fuimos rápido para donde estaban los burros y camellos para montarlos antes de que se haga de noche. Ir en camello cansa mucho, con 5 minutos es suficiente. Volvemos al asentamiento y nos vamos para una carpa en donde nos sirven te y cafe beduino, y nos muestran como lo hacen mientras un músico beduino toca el laúd. Ahí vi a mi amigo el laúd por segunda vez, y decidí comprarme uno si lo conseguía bien barato (el músico me dijo que salía mas o menos 1000 dólares su laúd). Me dejó probarlo y por más que sonaba todo desafinado, igual lo quería.

Ya se había hecho bien de noche asi que nos vamos a la carpa comedor, en donde unos beduinos/camareros/esclavos nos traían comida sin parar. Carne y pollo beduino y una comida judía que se llama LajMashin.

Nos dan toda la noche libre y varios colchones para dormir en el piso de las carpas, pero a las 4 de la madrugada teníamos que levantarnos para ir a la cima de una montaña a ver el amanacer. Igual no nos importa y nos vamos afuera del disney beduino, al medio del desierto, donde estaba todo totalmente oscuro, y nos divertimos viendo cómo salían chispas cuando tirabamos piedras al piso, viendo nuestros reflejos en una pared de piedra que estaba a cientos de metros nuestro, y parecía que eran copias de nosotros que nos saludaban desde una dimension paralela.

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Carpas beduinas
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Fugaz viaje en camello
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Comida beduina
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Café beduino

Hacía mucho frío pero no importaba porque estas carpas beduinas tenían calefacción. Son beduinos del nuevo milenio.

Nos levantamos con muchísimo sueño y nos bajamos en Masada, la montaña en cuestión. Se dice que desde la cima de esta montaña y la del monte Sinaí se ven los mejores amaneceres del mundo. Totalmente cansados empezamos a subir la montaña. Llegamos después de 20 minutos y ya con algo de luz diurna, y esperamos el amanecer. Ya debe parecer que soy muy pesimista pero me pareció un amanecer normal, nada del otro mundo. Ya de día, arrancamos con el tour de Masada o Metzadá, en donde nos muestran las ruinas de un fuerte que mandó a construir Herodes. Ahí mismo es la famosa historia en donde sus habitantes se suicidaron ante el ataque de los romanos, para evitar ser sus esclavos. Iuval, nuestro magistral guía argentino-israelí, nos lleva a un punto panorámico, y nos dice que a la cuenta de 3 gritemos todos juntos “Israel”. A todos nos pareció una pavada más grande que una casa como diría mi amiga María Marta, pero igual para no defraudarlo lo hacemos, nos miramos con cara de “que pelotudez”, pero de repente escuchamos como mil voces mezcladas entre sí, cual película moderna de terror, decía Issssrrraaaaaaellll. Era el eco de nuestras propias voces. Lo hicimos como 20 veces más, probando con varias frases, pero la que mejor funcionó era la de “Israel”. Una vez más, Iuval nos calló la boca a todos. Pongo un video aca abajo para que vean cómo se escucha el eco. No somos nosotros, lo saque de Youtube, yo me quedé justo sin baterías.

Ya después ver todos los recovecos del ex fuerte, bajamos de la montaña caminando por unas escaleras infinitas, aunque también estaba la opción de bajar por teleférico (o subir).

Todavía faltaba mucho para terminar el día.

Después de habernos despertado a las 4 de la madrugada y subir la montaña de Masada, nos vamos a comer un abundante desayuno a un hotel 4 estrellas, y luego al Mar Muerto, que queda ahí cerca. Hacía bastante más calor que en cualquier otro lado del país, pero igual seguía haciendo un poco de frío y el agua estaba congelada, era invierno.

Pero como uno no se va a meter al Mar estando ahí. Así que nos dan nuestros pases para ir a los vestuarios (hay que pagar), nos cambiamos y nos vamos para la orilla, aunque la mitad del grupo solo se limitó a mirarlo desde ahí… pero en bikini eso sí. Iuval nos da las instrucciones para entrar. Según él, uno podría llegar a morir por tragar un vaso de agua del mar muerto, por la cantidad de sal que tiene. También nos dice que no se nos ocurra meter la cabeza abajo del agua y que no nos entre agua en los ojos. Entre el frío del agua, las piedras que había en el fondo y el equilibrio que hay que hacer para no caerse, llegar hasta una parte profunda me costó 5 minutos. Y ahí me tire a flotar como un corcho en el único mar donde ni el que no sabe nadar se ahoga.

Flotamos en varios estilos:

  • boca arriba, el más común
  • boca abajo, algo incómodo
  • parados, la mejor

Flotar parado es sentirse como un bebé en el agua con un salvavidas, pero sin salvavidas claro. Apenas te cae una gota de agua en la boca o lengua, arde como la puta madre. Mejor ni saber que pasa si alguien mete la cabeza abajo del agua. Cualquier herida por más mínima que sea arde muchísimo también, así que nos vamos del agua, varios con gran parte del cuerpo en pleno ardor, y nos subimos directo al micro de nuevo, para ir esta vez, directo sin escalas a Tel Aviv. Estabamos en el penúltimo día.

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Subiendo a Masada
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Amanecer en la cima de Masada
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Responses

  1. El Mar Muerto tiene una concentración mayor de sal que otros mares, por lo tanto tiene una mayor densidad. Al tener una mayor densidad produce una mayor flotación.

  2. el mar muerto tiene grandes cantidades de sal a diferencia de otros.por lo tanto no hay vida y la dencidad hace flotar mas.

  3. orrible


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