Posteado por: chama | octubre 11, 2007

Jerusalén (parte 3)

Nuestro último día en Jerusalén y el más agitado.

Lo primero que hicimos fué ir al Parlamento. Tour aburrido si los hay. Nos aguantamos explicaciones de cada centímetro del edificio. Últimamente había estado teniendo un dolor de muelas cada vez más fuerte así que aviso a uno de los coordinadores, y sorprendentemente, había otra chica del grupo con dolor de muelas también. Entonces deciden llevarnos a un dentista. Ella tenía Assist Card como asistencia médica y yo el servicio de American Express. Afortunadamente para mí nos vamos a una dentista de mi plan médico con una de las coordinadoras que hablaba hebreo. Desde que empezó el dolor hasta estar dentro del taxi, pasaron 15 minutos. La verdad que la organización impecable, hasta pagaron el taxi ellos.

Apenas llego, me meten en una sala con un dentista que solamente hablaba hebreo, no tenía manera de comunicarme. Imposible contarle que es lo que me dolía. El tipo agarra y me larga aire con un aparato con muchísima potencia y me hace mierda la encía. El dolor se multiplicó por 5. Salgo y entra la chica, le hace lo mismo. Ahí me comentan que me tienen que hacer un tratamiento de conducto, y que mi obra social me cubre todos los gastos, pero a la chica hacer eso mismo le sale 500 dólares porque Assist Card no se lo cubría, asi que desiste. Subo con otra dentista, y sin entender nada tenía que dejar que me manipulen la boca. Me mete una anestesia de una, y me hace un gesto que yo creí si la anestesia me había hecho efecto, entonces le digo que si, y me pone anestesia de nuevo. Parece que me había preguntado si me seguía doliendo y yo le dije que si.

Por suerte la mujer sabía en español las palabras clave de los dentistas. No paraba de repetir “Abre grande”, “Saca lengua”, “Cierra fuerte”. Me muestra los nervios que me sacó de la encía, mete una pasta, saca un algodón, pone otro, y en 20 minutos ya estaba listo. Volvemos a donde estaba el grupo, que ya estaba comiendo. Nos habíamos perdido conocer el museo de Ertzl, pero mucho no me importó. Lastima que era uno de los mejores almuerzos y me lo perdí por órden de la dentista.

Después conocimos un comedor comunitario, y nos quedamos pelando papas y transportando cajones por un rato. Nos encaminamos de nuevo para el hotel a prepararnos porque se venía el “Megaevento”.

Es un evento que se hace 2 veces por año, a los que asiste el primer ministro israelí, y en cada evento van más de 5000 personas de todo el mundo ganadoras de un viaje como el que hacíamos nosotros. Muy divertido. Los filántropos dieron un par de discursos, después el primer ministro israelí, un par de shows musicales, y ahí nos fuimos para afuera, donde había un montón de stands de comida de todo tipo, y gente de todo el mundo. Al rato todo eso se convirtió en una discoteca, a falta de salidas nocturnas. Ya me agarraron ganas de viajar por mi cuenta. Teníamos la comodidad de tener todo el viaje organizado, no gastamos 1 sólo centavo, no nos preocupamos del transporte ni del alojamiento ni de nada, pero casi no habíamos tenido contacto con la gente!!

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Megaevento

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